Conmemorar a San Juan Bosco en SALESIANA es mucho más que recordar una fecha. Es necesario detenernos, como comunidad educativa, a revisar el sentido de nuestra misión y a preguntarnos cómo acompañamos hoy a los jóvenes en medio de un mundo marcado por la incertidumbre, la velocidad tecnológica y profundas transformaciones sociales.
El pasado 31 de enero, profesores, administrativos y estudiantes se reunieron para celebrar su legado a través de una jornada que combinó espiritualidad, reflexión y encuentro fraterno. La Eucaristía, presidida por el padre Leonardo Gómez Hernández, rector de SALESIANA, dio inicio a un día que invitó a volver a lo esencial: educar desde la cercanía y el compromiso humano.
La reflexión continuó en el CRAI, donde, guiados por la Dirección de Pastoral y el equipo de Gestión Curricular, la Parábola del Buen Pastor permitió reconocer que educar no es vigilar desde lejos, sino estar presentes, conocer las realidades de los jóvenes y caminar junto a ellos. En SALESIANA, esta presencia se traduce en una apuesta clara por una educación que forma personas, no solo profesionales.
La lectura de la carta de Don Bosco a los salesianos, escrita en 1884, reafirmó la sorprendente actualidad de su pensamiento. Los desafíos que él advertía siguen presentes hoy bajo nuevas formas: fragilidad emocional, falta de oportunidades y búsquedas desesperadas de sentido. Frente a ello, su propuesta permanece vigente, un sistema integral y circular que busca: acompañar con amor, prevenir antes que castigar y creer profundamente en el potencial transformador de cada joven.
“Buscamos que nuestros jóvenes salgan de las aulas a construir país.” a través de metodologías pedagógicas globales que propongan alternativas y oportunidades diferentes a las que la sociedad demanda.
La jornada culminó con la Feria de Emprendimiento Gastronómico, un espacio que simbolizó la educación integral que promueve SALESIANA: aquella que reconoce los talentos, fomenta la creatividad y ofrece herramientas para la vida.
Celebrar a Don Bosco hoy es, en definitiva, renovar el compromiso de no dejar solos a los jóvenes y de seguir educando con esperanza, responsabilidad y sentido social. Como él mismo lo expresó, “la educación es cosa del corazón”, y es desde ese lugar —la cercanía, el amor y la confianza— desde donde SALESIANA sigue educando.


