Aunque Colombia y Corea del Sur comparten historias marcadas por conflictos internos y desafíos económicos durante el siglo XX, hoy sus niveles de desarrollo reflejan trayectorias distintas. Mientras Corea del Sur logró consolidarse como una de las economías más innovadoras y tecnológicamente avanzadas del mundo, Colombia continúa enfrentando brechas estructurales en productividad, inversión en ciencia y articulación entre Estado, empresa y academia. Comprender estas diferencias no implica establecer comparaciones reduccionistas, sino identificar aprendizajes que puedan inspirar nuevas rutas de crecimiento para el país.
En este contexto, el pasado 4 de febrero, en el Auditorio del Edificio de Aulas y Laboratorios, la Universidad recibió a la Dra. Laura Aparicio, investigadora del Centro de Responsabilidad Social Global de Ewha Womans University (Seúl), quien ofreció la conferencia “Visión comparada de desarrollo sostenible: Corea del Sur y Colombia, una experiencia práctica”.
Durante su intervención, la investigadora explicó que el progreso surcoreano no fue un fenómeno espontáneo, sino el resultado de decisiones estratégicas sostenidas en el tiempo. Desde la década de 1960, el país asiático apostó por una política industrial fuerte, una inversión decidida en educación de calidad y ciencia aplicada, y la consolidación de grandes conglomerados empresariales —los chaebols— como motores del crecimiento productivo. Esta articulación entre Estado, sector privado y sistema educativo permitió que Corea del Sur pasara de ser una nación con bajos ingresos a convertirse en referente global en innovación, tecnología y desarrollo sostenible.
La conferencia abrió un diálogo enriquecedor sobre las oportunidades de crecimiento, investigación e innovación en Colombia, así como sobre los retos que enfrentan los estudiantes y futuros profesionales en la construcción de país y en el posicionamiento del talento nacional dentro de las agendas investigativas regionales e internacionales.
El espacio, liderado por la Dirección de Investigación y la Dirección de Internacionalización, hace parte de la apuesta institucional por fortalecer escenarios académicos que conecten a la comunidad universitaria con experiencias internacionales de alto impacto. Estos encuentros permiten a estudiantes y docentes conocer trayectorias que evidencian cómo el mérito académico, la disciplina y la visión estratégica pueden transformar realidades individuales y colectivas.
La Dra. Aparicio compartió además cómo la obtención de su doctorado, resultado de su excelencia académica, marcó un punto de inflexión en su carrera profesional. Para los estudiantes de SALESIANA, el intercambio fue una oportunidad para resolver inquietudes, ampliar horizontes y visualizar posibilidades de formación en países líderes en investigación e innovación como Corea del Sur.
Más allá de las diferencias estructurales, el caso surcoreano también plantea preguntas clave para Colombia: ¿cómo fortalecer la articulación entre educación e industria?, ¿cómo orientar la inversión hacia sectores estratégicos?, ¿cómo consolidar una visión de desarrollo sostenida en el tiempo? Si bien los contextos históricos y culturales son distintos, Colombia cuenta con talento humano, biodiversidad, potencial creativo y una creciente red de instituciones comprometidas con la investigación y la innovación.
Las oportunidades están en consolidar alianzas estratégicas, fomentar la investigación aplicada, impulsar la internacionalización académica y promover una cultura que valore el conocimiento como motor de transformación social. En esa línea, SALESIANA reafirma su compromiso con la formación de profesionales éticos, con sentido humano y capacidad de innovación, preparados para responder a los desafíos actuales del país y aportar, desde la ciencia y la tecnología, a la construcción de un futuro más competitivo y sostenible.

