SALESIANA celebró la cuarta ceremonia general de grados y la primera cohorte de Ingeniería Energética.
El 11 de septiembre, el Campus Don Bosco fue escenario de una nueva celebración que marca la historia de la Fundación Universitaria Salesiana: la ceremonia de Grados Salesianos 2026 – 2, en la que la institución graduó a 23 nuevos profesionales, entre ellos los primeros cinco ingenieros energéticos formados en SALESIANA.
La ceremonia, realizada a las 5:00 p. m. en el Auditorio Pablo Medellín, reunió a graduandos, familias, profesores, administrativos y directivos para celebrar la culminación de una etapa académica y el inicio de un nuevo camino profesional.
Esta ceremonia tuvo un significado especial para la institución, pues correspondió a la primera cohorte de Ingeniería Energética, conformada por cinco graduados que hoy se convierten en los primeros profesionales de este programa en la historia de SALESIANA. A ellos se sumaron tres ingenieros informáticos y 15 químicos farmacéuticos, quienes hicieron parte de la cuarta cohorte general de graduados de la institución.
El acto académico estuvo presidido por el P. Leonardo Gómez Hernández, SDB., Rector de la Fundación Universitaria Salesiana, acompañado por el P. Mauricio Cuadros, SDB., secretario general; el Dr. Wilson Flórez, vicerrector académico; el Dr. Diego Cendales, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales; y el Dr. Gabriel Colmenares, decano de la Facultad de Ingeniería.
El Auditorio Pablo Medellín, el recinto más nuevo del Campus Don Bosco y un espacio dotado con tecnología de última generación, acogió a quienes acompañaron a los nuevos profesionales en uno de los momentos más importantes de su vida universitaria.
Más allá de representar la culminación de un proceso académico, la ceremonia recordó que la formación profesional en SALESIANA está estrechamente vinculada con el compromiso de aportar al bienestar de las personas y de la sociedad.
Durante su intervención, el Padre Rector invitó a los graduados a asumir su profesión desde una perspectiva que trascienda el conocimiento y las competencias técnicas. En sus palabras, destacó:
“La verdadera grandeza de un profesional no está únicamente en lo que sabe hacer, sino también en el bien que es capaz de realizar con aquello que sabe”.
A partir de esta reflexión, profundizó en la importancia de la cultura del cuidado como parte del ejercicio profesional. Señaló que la responsabilidad de quienes reciben una formación universitaria no se limita a hacer bien su trabajo, sino que implica reconocer que detrás de cada decisión, proyecto o servicio existen personas y realidades que deben ser atendidas con responsabilidad y respeto.
En este sentido, recordó a los graduados que la calidad también es una forma de respeto hacia las personas, una idea que conecta el conocimiento profesional con la ética, el compromiso y la responsabilidad social.
Asimismo, los invitó a conservar uno de los valores fundamentales para quienes desean poner su profesión al servicio de los demás: la compasión, entendida como la capacidad de no permanecer indiferentes frente a la realidad del otro.
Porque para SALESIANA, recibir un título no significa únicamente alcanzar una meta; significa asumir la responsabilidad de utilizar lo aprendido para hacer el bien.
Y así, una profesión puede convertirse en mucho más que un proyecto personal: puede convertirse en una manera de servir a la vida.


